LA CANCIÓN

Me alzó en la mesa,

y en vez de arrebatarme mi capucha y mis ropas,

se dedicó a cantarme una canción.

Solamente me la cantaba a mi.

Él tocaba esas notas en vez de mi cuerpo,

acompañando la canción con una sonrisa de oreja a oreja.

Yo lo observaba mientras él sentía la letra.

diciéndome a mí misma

que nunca antes me había echo tal poesía

a la cual nunca le hizo falta una travesura para cumplirse.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El Ángel

2.06.19 Insomnio

02.12.20 TRATADOS DE PAZ PARA GUERRAS DESNUDAS.